Mi
más grande sueño cuando era una niña era SER arte, actuar con el alma ¡Y cantar
hasta volverme un fantasma!, reírme con la poesía y jugar entre las nubes a
componer una canción… Bailar hasta con mi sombra, dejando un pedazo de mí en
cada escenario. Y pintar al óleo: el sentimiento más profundo, moldeando con
arcilla el sueño más encantador. Formar parte del sonido de un saxo o piano,
saber guardar un secreto al amar y saber qué se siente reír con una lágrima en
la mejilla.
Y
por eso:
A
todos aquellos que saben HACER arte les dedico esta parte de mí…A los que
adoran bañarse con la lluvia ¡Y rodar desde la cima más alta de una montaña! A
los que saben sonreír y a los que tienen que pintarse la cara de colores para
hacernos reír.
¡…a
los que miran con un brillo en la mirada! A los que se sienten solos de vez en
cuando. Y a todos los que de verdad lograron saber lo que significa amar…Aunque
sea sólo por casualidad…
A
Ricardo Montaner y a mi madre.
A mi
abuelita Máxima y sus arepas, al Libertador por Venezuela.
A
Orlando Urdaneta por sus ojos bellos y no sólo por eso…
A
Dios y a mi familia.
A
mis mejores amigos de siempre.
A
Ali Martínez Príncipe por ser mi profesor.
A Franco y Papá Moch por quererme ¡Y a toda su gente!
A
Padrón por tantas palabras llenas, que no se las lleva el viento,
porque los que sabemos de eso las guardamos en la vida.
...
Y
por supuesto: Gracias Dios mío por estar siempre conmigo, por escucharme y
haberte hecho presente con un abrazo y una caricia rozándome a través del aire.
Nunca vayas a dejarme sola que yo estaré contigo siempre.
¡Un
Noviembre! Hace mucho más de una década.
Vany.
«…Tal vez yo me quede triste al percibir que no consigo seguir el
ritmo de la música.
Pero entonces haré que la música siga el compás de mis pasos.
Tal vez yo no sea
exactamente quién me gustaría ser. Pero pasaré a admirar a quien soy.
Porque al final sabré que
así mismo con incontables dudas, soy capaz de construir una vida mejor. Y
si todavía no me convencí de esto, es porque creo en el dicho “todavía no llegó el fin”
Porque al final no habrá
ningún “tal vez”
y sí, la certeza de que mi vida valió la pena y yo hice lo mejor
que podía.»
Aristóteles Onassis.
Nota: Tildes
puestas en -qué-, -lágrima- y -sólo-, la eliminación de un punto y aparte luego
de un cierre de signo de admiración (me gustaba hacerlo, me parecía que se veía
cuchi –tenía 14 años-, asimismo solía titular con la fecha; cerrando esas fechas
con un signo de admiración sin haber abierto la frase con uno, además de su
respectivo y gramaticalmente incorrecto punto y aparte, el cual sí dejé, pero en forma de corazón para no ser tan transgresora) y
quitar solamente algunas mayúsculas después de dos puntos (:) fueron las
correcciones aplicadas a un texto viejísimo que quise compartir. Hay un par
(que yo reconozca) de errores gramaticales con respecto a las normas de los dos
puntos (:) que no quise corregir porque los sigo viendo "cuchis" en
ese específico lugarcito.
En este
tipo de escritos no se manifiesta precisamente la persona que estudia Comunicación Social, sino la que se expresa a su manera.
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