Un
verdadero buen amigo sabe que sus problemas no son más grandes que los de los
demás…
Te escucha
sin interrumpirte y sin disminuir lo que te aqueja, a menos que sean
exageraciones muy obvias (MUY, porque hay cosas que nos parecen exageradas,
pero cada cabeza es un mundo).
Un
verdadero buen amigo sabe que son más importantes las virtudes que los
defectos…
Resalta
tus virtudes cada momento que puede y no es por atraer tu atención.
Un
verdadero buen amigo te defiende cuando es necesario…
No permite
que nadie se extralimite con malos comentarios y sabe exactamente qué palabras
usar para defenderte.
Un
verdadero buen amigo no olvida tus defectos, no los oculta y no se los calla
ante ti…
Te los
dice cuando es necesario y de un modo en el que puedas aceptar (si quieres) que
parte de ti debería evolucionar y adaptarse, sobre todo cuando se trata del
respeto hacia los derechos de los demás…
…O
entiende que ese defecto es parte de ti y debe aceptarlo porque es algo que no
daña a nadie, ni sobrepasa los límites del respeto, cuando de ese caso se trate.
Un
verdadero buen amigo no sufre de falsos orgullos…
Encuentra
la manera de disculparse, aunque no sea con la dichosa frase “discúlpame, me
equivoqué”, sino con actitudes que son más importantes que una disculpa
literal.
Totalmente cierto, siento que describiste la relación que tengo con mi mejor amiga. Los amigos de verdad están o deberían estar para hacernos ver nuestras virtudes, pero también nuestros errores. Para con sus palabras -previamente estudiadas- decirnos cosas que otros no son capaces de decir.
ResponderEliminarMe alegra muchísimo que tengas la bendición de tener una relación tan bonita, gracias por ese comentario.
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