martes, 25 de octubre de 2016

El buen amigo


Un verdadero buen amigo sabe que sus problemas no son más grandes que los de los demás…

Te escucha sin interrumpirte y sin disminuir lo que te aqueja, a menos que sean exageraciones muy obvias (MUY, porque hay cosas que nos parecen exageradas, pero cada cabeza es un mundo).

Un verdadero buen amigo sabe que son más importantes las virtudes que los defectos…

Resalta tus virtudes cada momento que puede y no es por atraer tu atención.

Un verdadero buen amigo te defiende cuando es necesario…

No permite que nadie se extralimite con malos comentarios y sabe exactamente qué palabras usar para defenderte.

Un verdadero buen amigo no olvida tus defectos, no los oculta y no se los calla ante ti…

Te los dice cuando es necesario y de un modo en el que puedas aceptar (si quieres) que parte de ti debería evolucionar y adaptarse, sobre todo cuando se trata del respeto hacia los derechos de los demás…

…O entiende que ese defecto es parte de ti y debe aceptarlo porque es algo que no daña a nadie, ni sobrepasa los límites del respeto, cuando de ese caso se trate.

Un verdadero buen amigo no sufre de falsos orgullos…


Encuentra la manera de disculparse, aunque no sea con la dichosa frase “discúlpame, me equivoqué”, sino con actitudes que son más importantes que una disculpa literal.



 

2 comentarios:

  1. Totalmente cierto, siento que describiste la relación que tengo con mi mejor amiga. Los amigos de verdad están o deberían estar para hacernos ver nuestras virtudes, pero también nuestros errores. Para con sus palabras -previamente estudiadas- decirnos cosas que otros no son capaces de decir.

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    1. Me alegra muchísimo que tengas la bendición de tener una relación tan bonita, gracias por ese comentario.

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